viernes, 25 de octubre de 2013

555555 longitud , a solo a 20 millas del lugar en el que se había producido el ataque anterior, lanzó el torpedo MK-44 SW MOD 1 e inmediatamente después, inició una serie de órbitas para seguir de cerca el desenlace del ataque. El proyectil cayó con su paracaídas de frenado desplegado y se sumergió en las aguas, inició su trayectoria de búsqueda en espiral descendente, activando su motor de 30 caballos de fuerza e iniciando un recorrido helicoidal de 7,7 metros por segundo hacia las profundidades. Inmediatamente después, los escuchas a bordo de las aeronaves que seguían sus evoluciones, sintieron claramente como el proyectil aceleraba las revoluciones de su hélice, clara señal de que había detectado el blanco. Sin embargo, no se produjo ninguna explosión y los rumores hidropónicos desaparecieron. El submarino logró evadir el torpedo mientras descendía presurosamente hacia el fondo del mar para asentarse abruptamente sobre su lecho. Fortini hizo una barrida con el radar para ver si detectaba algo y pasadas las 11.00 cumpliendo la orden transmitida por el controlador de a bordo en el portaaviones, teniente de fragata Guillermo Alfredo Frogone, emprendió el regreso, seguido por los helicópteros. A las 05.06 del 5 de mayo, el HMS “Splendid” se encontraba frente a Bahía de los Nodales, provincia de Santa Cruz, casi a la altura de río Deseado, siguiendo un rumor clasificado como S-36. El día anterior había navegado frente a Cabo Blanco, al sur del Golfo San Jorge, en procura de unidades de la flota argentina, cumpliendo órdenes del alto mando naval. A las 08.38 el controlador de sonar detectó un rumor de hélices y una hora después (09.36) obtuvo un nuevo contacto a 15.300 yardas al nornoroeste de su posición. Se trataba de un objeto que navegaba a 10 nudos con un curso de 140º al que, diecisiete minutos después, clasificaron como submarino. Sin embargo, el mismo desapareció inmediatamente, novedad que el capitán Lane-Noot apuntó en su libro de bitácora señalando que posiblemente se tratase del “Salta”. Por esa razón, mandó quitar los torpedos Mark-8 que tenía en los tubos y los reemplazó por un Mark-24 para ataque submarino. El 6 de mayo a las 07.05 decoló del “25 de Mayo” el Tracker matrícula 2-AS-24 al comando del capitán de corbeta Dabini, acompañado por el teniente de fragata Sanguinetti, el suboficial segundo Vallejo y cabo principal Raúl Cravero. Su misión consistía en sembrar una barrera de sonoboyas para tratar de ubicar el posible intruso que merodeaba desde el día anterior y monitorearlas hasta dar con él. Malvinas. Guerra en el Atlántico Sur 319 El aparato llegó a los 41º 53’ S de latitud y 63º 03’ O de longitud y a las 08.50, su pantalla captó una señal que perdió a solo dos millas de distancia. El avión lanzó sobre el objeto una bomba de profundidad que se perdió en los abismos marinos sin hacer impacto y regresó al portaaviones a las 09.30. El “25 de Mayo” navegaba hacia Viedma sin sus escoltas ya que los mismos se habían rezagado en el Golfo San Matías al cargar combustible. En horas de la tarde, un Fokker F-27 de la Fuerza Aérea (el aparato matricula TC-78), informó haber avistado un submarino que navegaba al ras del agua a 40º 15 S de latitud y 60º 15 O de longitud, a 150 millas de Puerto Belgrano. El avión volaba bajo el indicativo “Titán”, al mando del mayor Osvaldo Botto, con el capitán Julio Mirgone como copiloto, el capitán Carlos Romeo Filippi como navegante, y los suboficiales José Altamiranda, Rubén Seguí y Esteban Godoy completando la tripulación. Esa misma mañana, entre las 08.00 y las 12.50, había realizado patrullajes en apoyo de la Armada, sin resultados, por lo que agotado el combustible, emprendió el regreso a Viedma. El Fokker volvió a despegar a las 14.00 y pasadas las 17.00 sobrevoló al submarino a 5000 pies de altura, cuando navegaba cerca de Bahía Blanca, distinguiendo claramente parte de la torreta, el periscopio y la estela que iba dejando en el agua. Se supo después que era el “Salta”, que en esos momentos ganaba mar abierto para dirigirse a Mar del Plata en cumplimiento de órdenes superiores. En vista de lo que había ocurrido, el Comando de la Fuerza de Submarinos le ordenó al regresar a aguas seguras (al “Salta”) en tanto se decidía un nuevo ataque a la unidad no identificada. El submarino atacado por el Tracker de Dabini era el HMS “Spartan” (S105), que operaba al mando del capitán de fragata James Taylor. De acuerdo a Sciarroni, a fines de marzo la embarcación operaba en el Mediterráneo y allí se encontraba cuando el 1 de abril recibió instrucciones de dirigirse a Gibraltar para reabastecerse y partir de inmediato hacia el sur. Así lo hizo y una vez en la base, recibió los torpedos Tigerfish Mark-24 y Sperafish que le proporcionó el HMS “Oracle”. Navegando a 23 nudos de velocidad el “Spartan” llegó a Puerto Argentino el 14 de abril detectando inmediatamente al decomisado “Forrest” y al “Isla de los Estados” cuando sembraban minas en la entrada del fondeadero. Dos días después se le ordenó desplazarse hacia el litoral patagónico y el 1 de mayo inició la búsqueda del “25 de Mayo” junto al “Splendid”.El 6 de ese mes el submarino se encontraba al sudeste de Puerto Belgrano cuando fue visto por primera vez por la aviación argentina. Para entonces, ya había detectado la actividad aérea de los Tracker e incluso de los Embraer 111 Bandeirantes de origen brasilero y sabía que debería tomar todas las precauciones si no quería ser descubierto y atacado. El 7 de mayo los británicos extendieron la zona de exclusión marítima hasta las 12 millas náuticas del litoral patagónico y bonaerense abarcando de ese, modo, todo el Mar Argentino. Ese día, a las 16.00, partió desde el “25 de Mayo” con muy poca visibilidad y bajo plafond, el Tracker matrícula 2-AS-26, tripulado por

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