viernes, 25 de octubre de 2013

444444A las 14.55 despegó nuevamente el 2-AS-22, piloteado esta vez por el capitán de corbeta Julio Covarrubias (Subcomandante de escuadrilla) quien llevaba a bordo al Teniente de Fragata Daniel Marinsalta(copiloto) y al suboficial segundo Hugo Vallejos y el cabo primero Raúl Cufré como tripulantes. El avión decoló sin novedad y poco después identificó al “Formosa” y a otras tres naves lejanas ajenas al conflicto, sin lograr contactos significativos. Por esa razón, a las 19.35 emprendió el regreso sin saber que una hora y media antes, el “Splendid” lo había ubicado en su pantalla. Durante todo ese día y parte del siguiente, el Grupo de Tareas 79.1 encabezado por el portaaviones “25 de Mayo”, navegó paralelo a la costa patagónica, 70 millas al sudeste de Puerto Deseado, en procura del atacado Aviso “Sobral” que en esos momentos se desplazaba lentamente hacia el litoral, con varios muertos y heridos a bordo, además de importantes daños en su estructura. El 5 de mayo el GT 79.1 hacía lo propio a la altura de Bahía de los Huesos (provincia de Chubut) cuando recibió un pedido de auxilio en 500 kilociclos, proveniente de la mencionada embarcación. Se decidió de inmediato despachar una patrulla de búsqueda para dar con ella, catapultándose a las 07.05 al Tracker muleto 2-AS-23 al mando del teniente de navío Carlos Cal, quien voló acompañado por el guardiamarina Gustavo Ferrari como copiloto, el suboficial segundo Rodolfo Aníbal Lencina y el cabo segundo Enzo Panaritti, como operadores de sonar. El avión, armado con torpedos MK-44 SW de 196 kilogramos de peso, tenía como misión efectuar exploración y búsqueda del Aviso “Sobral” que en esos momentos se desplazaba con rumbo desconocido por el Mar Argentino. A las 07.43 el piloto informó que tenía un contacto chico en la pantalla de su radar, a 44º 20’ de latitud Sur y 64º 40’ de longitud Oeste y que se disponía a explorar. Volando hacia ese sector, detectó a lo lejos la estela de un periscopio perteneciente a un submarino no identificado que navegaba a la altura de Bahía Camarones, en dirección norte a 090º y 10 millas. Decidido a no dejar escapar esa presa, se dispuso a atacar el objeto, convencido que se trataba de una nave enemiga. Cuando los relojes de a bordo daban las 07.46, el avión alcanzó los 44º 20’ de latitud Sur y 64º 40’ de longitud Oeste y tras hacer las correspondientes evaluaciones, disparó un torpedo y una sonoboya pasiva. El aparato permaneció orbitando en el lugar hasta que, al cabo de unos minutos, se le ordenó proseguir con la búsqueda del “Sobral”. Cuando el teniente Cal informó sobre la presencia del submarino, dispuso que los pilotos de Sea King y Grumman S-2E Tracker concurrir a la Sala de Prevuelo, para impartirles las instrucciones de una nueva misión de ataque. A las 08.00 se dio por finalizada la misma y a las 08.05 despegó el Sea King SH-3 matrícula 2-H-231 equipado con un sonar ASQ-13, al que tripulaban los tenientes de navío Osvaldo Iglesias (Tarzán) y Guillermo Iglesias (Oaki) como piloto y copiloto, elteniente de fragata Edgardo García como navegador y los suboficiales Martín Ramos y José Ponce, como operadores de sensores. Su misión era restablecer contacto con el submarino enemigo y, de ser posible, atacarlo. A las 08.47 despegó un segundo Sea King, matrícula 2-H-232 que llevaba como piloto al comandante de la escuadrilla, capitán Norberto Barro (Rufo), y como copiloto al teniente Antonio Urbano, con la misión de apoyar las acciones del 2-H-231. Un minuto después fue catapultado el Grumman S-2E Tracker matrícula 2-AS-24 al mando del teniente de navío Enrique Fortini, a quien acompañaban su igual en el rango, Carlos Ferrer (Chingolo) como copiloto y los suboficiales José Raimondo y Raúl Ignacio Cufre como operadores 3 y 4. Fortini, había volado una misión de exploración antisuperficie la tarde el 2 de mayo a bordo del Tracker 2-AS-26 junto al teniente de navío Rafael Sgueglia y los suboficiales Rodolfo Lencina y Ernesto Paulinkas, para ubicar al grupo de portaaviones enemigo. En pleno vuelo hacia el objetivo, el Sea King 2-H-231 efectuó táctica antisubmarina acústica pasiva, arriando el sonar al cabo de varios minutos de búsqueda y efectuando sucesivos saltos en tanto el 2-H-232 se mantenía en apoyo alistando sus torpedos, después de anunciar por radio que su sonar la presentaba inconvenientes. Fue entonces que el teniente Fortini sembró tres sonoboyas en una trayectoria Alfa a efectos de cubrir una amplia zona en torno a su posición. Eso le permitió confirmar el rumor hidrofónico de hélices que coincidía con el contacto efectuado a las 09.10 por el teniente García del 2-H-231 en un punto situado en los 44º 27’ S de latitud y 64º 19’ O de longitud. Fortini ordenó informar la novedad al portaviones y al resto de la escuadrilla y guiado por los dos helicópteros, obtuvo otros ocho contactos MAD (Anomalías Magnéticas), calificados como submarino navegando en dirección sur/sudeste, evidencia de que la unidad enemiga detectada en la madrugaba, merodeaba todavía por las inmediaciones. A las 10.00 el sonar del Sea King 2-H-231 seguía manteniendo el contacto, observando que el objeto aumenta su velocidad y que, efectivamente, se trataba de una unidad mecánica inteligente. Fortini decidió atacar y por esa razón, efectuó un pronunciado viraje para dirigirse al objetivo, siempre guiado por el helicóptero. Durante el trayecto, su copiloto procedió a programar el torpedo y minutos después anunció que estaba listo para disparar. El avión abrió su bodega de armamento y a los 44º 33’ S de latitud y 64º 16’ O de

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